La regla de oro de la informática es guardar los datos capturados. Y no sólo en el sentido de grabar el archivo, tarea de por sí muy importante, sino sobre todo en el de salvaguardarlos de diversas maneras. Por ejemplo, suponga que en su oficina ha elaborado una hoja de cálculo extensa, con multitud de fórmulas, con información confidencial en columnas ocultas, con totales relacionados con otras hojas e incluso con otros libros, como ya vimos. Suponga también que le ha solicitado a otra persona que agregue información a dicho archivo y que actualice información ya existente, pero resulta que lo primero que hace esa persona es escribir información sobre fórmulas que no debían tocarse, que las actualizaciones no se hicieron en los lugares correctos y que, además, grabo todo eliminando la posibilidad de volver al archivo anterior. ¿Ya se imaginó el desastre?
No está de más decir que es importante crear copias de una hoja de cálculo con otro nombre, en otras unidades de disco o, tal vez, en otras computadoras. Si algo le ocurre al archivo principal o a la computadora, siempre podrá volver a una versión anterior y perder menos información.
Pero de lo que se trataría aquí es de poder aplicar ciertos métodos para que otros usuarios puedan usar nuestras hojas de cálculo sin el riesgo de que borren información esencial. Para eso sirven las herramientas de protección.
Para proteger una hoja de cálculo contra cambios indeseados, utilizamos el botón “Proteger hoja” de la sección “Cambios”, de la ceja “Revisar”. Al pulsarlo, aparece un cuadro de diálogo donde podemos especificar las acciones que podemos permitir a los usuarios sobre los datos.
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