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Distribución de la presentación
© Luis Manuel González Nava. Abril 2012. Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción por cualquier medio.  No está permitida su descarga y uso fuera de línea.
Llegados a este punto hemos creado ya nuestra presentación. Tal vez tiene 30 o 35 diapositivas. Hemos incluido en ellas imágenes prediseñadas, fotografías propias, mapas de bits, gráficos de datos, organigramas, clips de video, sonido y toda la información que requería nuestro tema. Como nuestra presentación tiene un diseño muy especial, no hemos olvidado incluirla como una plantilla para ahorrarnos trabajo en nuestras siguientes presentaciones. Además, cada diapositiva tiene todas las notas necesarias y las hemos impreso para no olvidar nada durante la presentación. A su vez, cada diapositiva cambia a la siguiente con distintos efectos de transición acompañados por sus efectos de sonido y en algunos casos, sólo algunos para no abusar, los objetos de la diapositiva entran en escena con vistosos efectos de animación que atrapan la atención del público, así como los gráficos de datos más importantes tienen efectos de animación en sus series numéricas. Puede ocurrir también que nos pidieran que la presentación no llevara una secuencia lineal y que, además, el usuario pudiera verla por su cuenta en una computadora que se instaló en la sala de visitas, así que le hemos añadido algunos botones de acción para interrelacionar todas las diapositivas entre sí y, además, hemos grabado la narración de cada diapositiva para que no sea necesario estar presentes.
Una vez hecho todo esto ¿Qué sigue? Bueno, lo que sigue es difundir ampliamente tan brillante presentación de PowerPoint,  el mundo merece conocernos. Y para eso nos vamos a valer de las distintas opciones y formatos que se encuentran disponibles en la opción Guardar y Enviar del menú Archivo. En este menú podrá  encontrar todas las vías y formas por las que es posible difundir su presentación. A través de Internet hay diversas posibilidades: Como archivo adjunto de correos electrónicos, disponible para ser vista en un sitio web a través del propio navegador, compartida utilizando algún servicio de almacenamiento Web, podemos convertirla en un documento con formato PDF, también es posible grabarla en un CD con un reproductor autoejecutable, para distribuirla aun entre destinatarios que no tengan el programa. Podemos asimismo convertir la presentación en un archivo de video, con la narración, los intervalos de las diapositivas, sus efectos, etcétera. O, simplemente, podemos convertir nuestra presentación en un documento de Word.

Con esto, podemos afirmar que usted ya sabe cómo sacarle jugo a su PowerPoint. Como puede ver, se trata de un programa muy simple que, sin embargo, pone en sus manos funciones muy vistosas, por lo que, para terminar esta Guía Inmediata, sólo nos resta decirle que las aproveche creando presentaciones con un gran contenido, que es lo que realmente importa.


Terminenos entonces con un último ejercicio interactivo. Haga clic aquí.